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03 June 2006 @ 12:10 am
 
Me uno a esta comunidad única y exclusivamente por la marathon emo que habeis arrancado. Sólo a vosotras se os podía ocurrir...
MI contribución es la versión emo de otro fic que estoy escribiendo mucho más 'alegre'.
Adevertencias: Muerte de un/dos personajes, como queráis verlo.

Si continuase con vida, Severus Snape habría cumplido cuarenta y tres años. Pero Severus Snape murió ocho meses atrás.
Harry, su Harry, viudo a sus veintidós años, celebraba el cumpleaños de su difunto marido amorrado a una botella de firewisky, descargando su frustración contra la fría lápida de mármol que marcaba la tumba de Severus.
- Te odio, Severus –repetía una y otra vez completamente borracho-. Te odio como nunca he odiado a nadie en toda mi puta vida.
Pateó la piedra frente a si, perdiendo momentáneamente el equilibrio y haciendo caso omiso al dolor que le produjo el golpe.- Me jodiste la vida ¿Sabes, bastardo grasiento? –continuó entre trago y trago-. Me lo diste todo para después quitármelo de golpe. Eres un jodido cabrón hijo de puta.

Volvió a patear la lápida. Esta vez, incapaz de mantenerse en pie, cayó de culo a la embarrada tierra. Se quedó unos instantes absorto, mirando fijamente a las letras grabadas en el mármol, como sino acabar de creer lo que allí decía.

 SEVERUS SNAPE

1960-2002

Héroe de guerra

Orden de Merlín de primera clase

Amante esposo

Añorado amigo

 ‘Amante esposo’, eso era lo que más le dolía, aquella burda mentira grabada en piedra, burlándose de él por toda la eternidad. “¡Qué ironía!”, pensó Harry recordando la confesión que Severus le hiciera antes de morir. Si de verdad le hubiese amado…

 Harry quería deshacerse de esos pensamientos de una vez por todas pero no podía. Había experimentado en su propia piel el placer que el amante de su esposo era capaz de proporcionar y se arrepentía profundamente de haberle hecho esa proposición a Lucius Malfoy. Ahora sabía que él jamás estuvo a la altura de las expectativas de Severus, nunca podría compararse al maldito rubio.

 “Malfoy” pensó, “no, Lucius. Maldito hijo de puta, nadie me había follado como lo hiciste tú aquella jodida noche”.

 Harry recordaba como se había retorcido de placer bajo el pálido cuerpo del ex-mortífago. No era capaz de recordar con exactitud que era lo que había sucedido, sólo recordaba sensaciones. Dolor al principio, que se fue debilitando hasta dejar paso a un inmenso placer, placer que no sentía desde los primeros tiempos con su esposo, cuando la clandestinidad les obligaba a mantener encuentros breves pero intensos. E intensidad era la única palabra que Harry podía encontrar para definir aquella fatídica noche.

 -¡Te odio, Lucius! –chilló Harry con todas sus fuerzas-. ¡Os odio a los dos!

 Golpeó la botella contra la lápida provocando que el vidrio se hiciera pedazos. Uno de los cristales se clavó en su muslo derecho, abriendo una profunda herida que no paraba de sangrar.

 Harry simplemente se la quedó mirando, rememorando todas aquellas veces en las que había visto la sangre derramarse tan profusamente. Guerra, destrucción y muerte, esos eran sus recuerdos, toda su vida estaba repleta de ellos. Desde el día en que nació era lo único que le había rodeado. Y después de veintidós años aun tenía que luchar para que todo aquello desapareciese.

 La guerra había terminado pero aún seguía allí su recuerdo. El recuerdo de todos aquellos que habían muerto de las peores formas posibles, familias enteras exterminadas, pueblos arrasados, muerte y destrucción…

 - Severus, amor –dijo quedamente-. Tú ya no tienes que soportar todo esto.

 Sería bonito acabar con todo eso definitivamente.

 Levantó la mano derecha mirando fijamente la botella rota que sostenía. Después devolvió la mirada hacia el muslo ensangrentado. Sangre y muerte; ese era el problema… y también la solución.

 Sin pensarlo dos veces, pasó el canto quebrado de la botella por su muñeca izquierda. Una herida profunda se abrió al instante dejando escapar un chorro de sangre.

 Ya había perdido mucha sangre a causa de la herida de la pierna y esto unido a su nueva herida hizo que se sintiera desfallecer.

 En un último esfuerzo cambió de mano la botella rota y realizó otro corte igual de profundo en la muñeca derecha.
“Se acabó”, pensó. “Todo terminó para mí”.
Y estirándose sobre la tumba de su esposo, Harry James Potter dejó que la vida se le escapara a través de tres profundas heridas.

 
 
 
Eiri Blackmailer (aka La Fuente de Todo Mal): kidneybregandaerthe on June 5th, 2006 07:43 pm (UTC)
Me encanta este Harry emo suicida total... me parece más creible XD